Hola mundo
“Voy al gimnasio” me dijo Shamáim (mi hijo grande) mientras estaba llenando su toper con comida de las ollas en la estufa. Unos minutos despues pude oir su moto alejando. El sonido de su motor difundió con los reclamos de las chicharas y el canto de los pajaros. El bosque calmó de nuevo dejándome disfrutandolo mientras estoy observando el toper lleno de comida que se le olvidó a llevar este chamaco con prisa.
Afuera empezó a llover y lo ultimo que se me antojaba fue subir a mi moto e ir atras de el hasta su gimnasio, 10km de mi casa en el mero centro del pueblo.
Y es exacto lo que hice.
Manejando mojándome pensé, cómo puede ser que estoy contento y feliz. Tuve un dia intenso, ya esta obscuriendo. En lugar de descansar y leer algo interesante, lo cual fue mi plan, estoy saludando topes, gotas de agua y aun estoy feliz.
Imposible.
Luego pense que el enigma es todavia mas grande: Estatisticamente, crecer un hijo es algo muy costoso. Desde que nace y hasta que llega a sus veites tienes que gastar una lana equivalente al valor de un departamento. Yo que tengo 5 hijos imaginate.
Luego, los momentos de alegria y satisfacción que te da un hijo comprable al sufrimiento que te genera son irelevantrs.
Entonces, si un hijo te cuesta tanto dinero y te da tan poca alegria, cómo puede ser que la humanidad se multiplica? Antes fue difíciles ganar a las ganas, entiendo, pero hoy dia la gama de los productos para evitar un embaraso es increiblemete amplia y aun se embarasan.
Interesante.
La respuesta esta en la diferencia de entre el humano y el resto del reino animal. El humado tiene la abilidad de elegir, el libre albedrio. Somos la unico criatura que puede actuar en maneras totalmente opuestos en el mismo situación. Este abilidad nos da la necesidad de un sentido en nuestra vida. Necesitamos una meta un sentido para vivir y es exacto lo que nos dan los hijos.
Una persona puede encontrar su sentido de vida en su carrera por ejemplo pero eso es algo que con el tiempo desaparese, apaga, jubila, Pero la familia te da un sentido de vida que solo crece con el tiempo. De padre vuelves a abuelo.

Al fin llegué a mi destino. Deje mi moto en lado de la moto de mi hijo y entre al gimnasio. Estaba atascado. Me costo unos segundos para localizarlo. Estaba levantando enormes pesas en una maquina que se ve como si fuera diseñada por la inquisición española. Me vio también, levantó y acercó. Cuando vio el toper sus ojos sonrieran y grito feliz “gracias papi” ahi en el medio del gimnasio.
Eso es sentido de vida y no hay dinero que vale mas de eso.
Hasta el proximo hijo, Yaron.
